Orixás

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domingo, 12 de febrero de 2012

Oiá - Yansã (patakie)

Ogum, fué un día a cazar a la floresta.
Yansã
De pronto, vió venir un búfalo hacia donde él se encontraba. Calculó la distancia que los separaba y se dispuso a matar al animal con su espada, pero de pronto el animal se detuvo, bajó la cabeza y comenzó a desprenderse de su piel.
De ella salió una hermosa mujer.
Era Yansã, vestida elegantemente, cubierta con hermosas telas, un lujoso turbante que envolvía su cabeza y engalanada con collares y brazaletes...
Enrolló su piel y sus cuernos en un paquete y lo escondió en un hormiguero.
Partió enseguida, con paso lento y sensual, en dirección al mercado de la ciudad, sin darse cuenta de que Ogum había visto todo.
Una vez que Yansã se alejó, Ogum robó el paquete y lo escondió en su casa, en el granero, dirigiéndose a su vez para el mercado.
No bien llegó al mercado, se encontró con la mujer y comenzó a cortejarla...
Yansã era bella, muy bella, la mujer más bella de todo el mundo. Una vez que un hombre la veía, no podía dejar de desearla...
Ogum, cayo bajo su encanto y le pidió que se casaran.
Ella apenas sonrió y partió a la floresta.
Ogum insistió y dijo que esperaría hasta que ella dijera que sí.
Yansã, regresó a la floresta y no encontró por ninguna parte su piel y sus cuernos.

-Qué contrariedad!
- Cómo pudo pasar algo así?
-Qué hacer ahora?

Yansã regresó al mercado, casi vacío, y vió a Ogum que la estaba esperando.
Ella le preguntó qué había hecho él con aquello que ella había dejado dentro del hormiguero.
Ogum, fingió inocencia y dijo que nada tenía que ver con eso ni con ningún hormiguero.
Yansã no se dejó engañar y le dijo directamente:

- Yo sé que usted escondió mi piel y mis cuernos!
- Yo sé que usted se negará a revelarme donde los puso!
- Ogum, me voy a casar con Usted y voy a vivir en su casa pero, existen ciertas reglas de conducta conmigo y, esas reglas deben ser respetadas también por las personas que vivan en su casa!

- Nadie me podrá decir Usted es un animal!
- Nadie podrá utilizar corteza de dendé para hacer fuego!

Ogum, dijo que había entendido y se llevó a Yansã para su casa.
Llegados a la casa, Ogum reunió a sus demás mujeres y les dijo como se debían comportar.
Quedó claro para todos que nadie debería discutir con Yansã ni insultarla.

La vida continuó....
Ogum salía  a cazar y trabajar el campo y Yansã en vano buscaba su piel y sus cuernos...
Ella dió a luz primero a una criatura, luego a otra y a otra...
Ella dió a luz a nueve criaturas.

Pero las mujeres vivían celosas por la belleza de Yansã...
Cada vez más celosas y hostiles, las mujeres decidieron develar el misterio de su origen.
Una de ellas, consiguió embriagar a Ogum con vino de palma y él, no pudiendo guardar más el secreto, lo reveló!
Contó que Yansã era un animal y que su piel y sus cuernos estaban escondidos en el granero... pero enseguida las previno:
- No procuren verlos, porque eso las atemorizará!
- Jamás le digan que es un animal!

Después de eso, cuando Ogum salía al campo, las mujeres insultaban a Yansã diciéndole:
- Usted es un animal!
- Usted es un animal!
Cuando hacían las tareas de la casa, bailaban y cantaban:

- Coma y beba , muéstrese, pero su piel está escondida en el granero!

Un día, todas las mujeres salían para el mercado.
Yansã, fué al granero y sobre grandes espigas de maíz, vió su piel y sus cuernos.
Se vistió nuevamente con ellos, se sacudió con energía.
Cada parte de su cuerpo retomó su lugar exacto dentro de la piel.

Luego de que las mujeres retornaran del mercado, ella salió bufando y con tremendas cornadas les abrió el vientre, las pisó y las hizo rodar por el suelo.
Fué una tremenda masacre por la que pasaron todas...
Sus hijos, asustados, le decían:
- Madre, es usted?
- Madre, que va a hacer?
- Madre, qué será de nosotros?

El búfalo los consoló, rozando su cuerpo con el de ellos, y les dijo:
- Voy a regresar a la floresta, ese no es lugar para ustedes.
- Les voy a dejar un recuerdo.
Se quitó uno a uno los cuernos y entregándoselos les dijo:
- Cuando cualquier peligro los amenace,
- Cuando necesiten de mis consejos, froten estos cuernos uno contra el otro y en cualquier lugar donde ustedes estuvieran o, en cualquier lugar donde yo estuviera, vendré a socorrerlos.

Esta es la razón del porqué en el altar de Yansã,  siempre hay dos cuernos de búfalo.

Autores:
Textos: Pierre Fatumbi Verger y
Dibujo: Carybé

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